10 consejos infalibles para elegir un buen dominio

A la hora de comenzar un proyecto o abrir un nuevo negocio es imprescindible, salvo excepciones aisladas, pensar en digital. Y como en el mundo […]

A la hora de comenzar un proyecto o abrir un nuevo negocio es imprescindible, salvo excepciones aisladas, pensar en digital. Y como en el mundo off,  es importante que nos identifiquen y nos encuentren fácilmente. Los dominios son nuestra puerta de entrada, el equivalente en la Red a una dirección postal o un local situado en una calle principal.

Un dominio de Internet no es más que una dirección digital, que transforma el intrincado sistema de redes de Internet en palabras sencillas de recordar. Pocos recordarían la dirección http://216.58.201.131, pero sí su equivalente Google.com. Aprovechando esta “traducción”, debemos elegir el mejor dominio para nuestro negocio, servicio o proyecto, y que las visitas sean numerosas: uno de los primeros pasos para cumplir nuestros objetivos.

Al final, el nombre de dominio suele ser nuestra marca, nuestro identificador entre los usuarios. Marca y dominio van de la mano, y no se suele diferenciar uno del otro. El cliente actual o potencial, pensará en esa marca y esperará encontrarla en la dirección correspondiente de Internet.

En consecuencia, debemos tener en cuenta una serie de consejos para elegir ese nombre de dominio-marca:

 

1. Dominio libre 

Lo primero de todo, y lo más obvio, es que el dominio en el que pensemos esté libre. Un grave error es volcar nuestro proyecto en un dominio que, cuando vamos a  reservar, ya está ocupado. Servicios como http://who.is nos indican esta circunstancia. E incluso, si está ocupado, nos aparecerá el correo del poseedor para una hipotética negociación de adquisición.

 

2. Sin protección de marca actual

No todo nombre se puede o, al menos, no se debe registrar. Ciertos nombres con derechos de marca pueden meternos en futuros conflictos jurídicos. Y no solo el nombre exacto de una marca registrada, sino cualquier variación fonética similar que preste a confusión. Podemos comprobar el registro de marcas en la Oficina Española de Patentes y Marcas, en http://www.oepm.es/es/signos_distintivos/.

 

3. Nombre SEO

Una de las mayores fuentes de visitas a una página web siguen siendo los buscadores. La meta es aparecer de los primeros cuando un usuario busca una palabra o cadena de palabras en el buscador. Si nuestro dominio contiene esa palabra o grupo, conseguiremos más enlaces de otras páginas utilizando precisamente esas palabras. Y esos enlaces  “de calidad” cuentan en gran medida para estar bien situados en el buscador, principalmente Google. También para el SEO es importante su diferenciación frente a competidores bien situados ya en los resultados.

 

4. Diferenciado

Suele ser muy habitual pensar en direcciones genéricas, es decir, que no identifican de forma concreta y sí el sector en general. Por ejemplo, si nos dedicamos a la floristería, el impulso lógico es querer tener “flores.com” (no os molestéis en comprobar su disponibilidad). A estas alturas, después de tres décadas de la existencia de dominios y de especuladores, es complicado hacerse con esos suculentos dominios, a no ser que acudamos al mercado secundario y soltemos la chequera. Por otro lado, hoy en día se impone la diferenciación. Es cierto que el dominio de referencia en nuestro sector nos va a traer muchas visitas, pero no siempre serán recurrentes ni alcanzaremos un factor diferenciador suficiente en cuanto a marketing se refiere. Pensemos en las compañías que ocupan nuestra mente en todos los sectores (viajes, comida, vestuario, compras): ¿utilizan direcciones genéricas?

 

5. Fácil de recordar

Un dominio corto (no más de 8 caracteres), que se relacione fácilmente con el sector al que nos dirijamos, de la forma CVCVCVCV (consonante y vocal) suelen constituir buenas reglas de construcción. Si queremos un nombre de fantasía (no existente como palabra en el idioma) podemos acudir a la combinación de varias palabras reales, a otros idiomas, a  combinaciones de palabras pertenecientes a lenguas muertas como el latín o el griego. O a variaciones de anglicismos, que siempre quedan “glamurosas” y con aire internacional.

 

6. Sencillo de teclear

No debe llevar a equívocos ni incluir números. Cuidado especialmente con la inclusión de letras que se presten a la confusión por no diferenciación fonética: por ejemplo la X con la S, la H, la W, o la B frente a la V. Los números también suelen ser malos compañeros en la acción memorística.

 

7. Cuidado con los extraños significados

Es preciso comprobar que el dominio elegido no tenga significados malsonantes en otros idiomas, o que se asocie a términos negativos por sonoridad o juego de palabras en el nuestro.

 

8. Pronunciable

Prestemos atención a la sonoridad y pronunciación de nuestro dominio. Ha de ser sencillo de referir y de dictar para que no existan equívocos.

 

9. Extensiones

La extensión es el identificador que va después del nombre, e identifica el país o el uso. Aunque ahora existen multitud de extensiones de dominio como por ejemplo .info, .legal, .biz o .site, los usuarios suelen recordar mejor los clásicos: .com (general) o .es (identificativo de España). No nos arruinemos adquiriendo todas las extensiones, a no ser que temamos que al calor de nuestro éxito, alguien los compre para aprovecharse de alguna manera.

 

10. Imagen

Es importante pensar en la imagen a la hora de incluir el “dominio-marca” en cartelería, logo o imagen, no debe quedar extraño ni poco identificativo o diferenciador. El diseñador puede aconsejarnos en ese terreno.

 

En suma, el nombre de dominio-marca” es un factor importante, que muchas veces se obvia y que puede comprometer nuestro éxito o fracaso en la Red. Elegirlo con cautela puede evitarnos tener que cambiarlo en el futuro, con todo lo que ello conlleva en gasto y esfuerzo.